Por: Maria Fernanda Fernandez Mendieta
En 1825, el guayabo de fresa llegó a Hawái desde Brasil con el objetivo de servir como recurso para alimentar a la población. Sin embargo, 200 años después, la especie se ha expandido por los bosques del archipiélago y amenaza a la vegetación nativa.
Actualmente, su presencia alcanza unas 475.000 hectáreas. Ante esta situación, investigadores desarrollaron una estrategia que combina el uso de drones con el insecto Tectococcus ovatus, un agente de control biológico que afecta específicamente a esta planta invasora.
El control del guayabo de fresa puede resultar complicado en bosques densos y zonas montañosas donde no existen caminos. Para superar esta dificultad, los investigadores probaron drones capaces de transportar y lanzar pequeñas unidades con el agente de control biológico sobre los árboles.
Durante un ensayo realizado con 129 ejemplares, el dron tardó un promedio de 2,8 minutos en tratar cada árbol, mientras que el procedimiento manual requirió unos 12 minutos.
Aunque el método terrestre consiguió una mayor precisión, el uso de drones permitió reducir aproximadamente en 77 % el tiempo de tratamiento y facilitar la intervención en lugares de difícil acceso.
La estrategia también incorpora al insecto Tectococcus ovatus, que ataca al guayabo de fresa y provoca la aparición de agallas en sus hojas.
El objetivo es que el insecto se establezca progresivamente sobre nuevos árboles y contribuya a reducir la expansión de la especie invasora sin necesidad de intervenir directamente cada ejemplar.
Los ensayos realizados en Hawái muestran el potencial de esta estrategia. En una de las zonas de prueba, la presencia de agallas aumentó del 23,1 % de los árboles en 2021 al 100 % en 2024.
Los investigadores consideran que la combinación de drones y control biológico puede convertirse en una alternativa para intervenir grandes extensiones de bosque y enfrentar la expansión del guayabo de fresa en zonas donde el acceso terrestre resulta complicado.