Por: Maria Fernanda Fernandez Mendieta
La ajedrecista trujillana Flor de María Zárate, Maestra Nacional de Ajedrez e ingeniera industrial, demuestra que alcanzar una carrera profesional no significa renunciar a los sueños deportivos. Con disciplina y una rigurosa organización de su tiempo, mantiene vigente su preparación competitiva mientras trabaja a tiempo completo en una empresa agroexportadora de Trujillo.

Al finalizar su jornada laboral, Zárate dedica varias horas de la noche al entrenamiento, análisis de partidas y estudio especializado, con la meta de continuar creciendo en el deporte y volver a representar al Perú en escenarios internacionales.
Su historia con el ajedrez comenzó durante la niñez, cuando su abuelo le enseñó a jugar utilizando un tablero que había traído desde Rusia. A los 12 años consiguió su primer título regional y, desde entonces, construyó una trayectoria que incluye diversos campeonatos nacionales.
Uno de sus principales logros fue representar al Perú en la Olimpiada Mundial de Ajedrez de Batumi, Georgia, en 2018. También logró clasificar a la edición de Rusia 2020, competencia que finalmente no se realizó debido a la pandemia.

Las responsabilidades laborales no han impedido que la deportista continúe preparándose. Después de cumplir con su jornada de trabajo, reserva parte de sus noches para fortalecer sus habilidades frente al tablero.
Tras el fallecimiento de su entrenador, Zárate continuó su formación de manera autodidacta mediante libros especializados, programas informáticos y el análisis constante de partidas. También mantiene un intercambio permanente de conocimientos con otros ajedrecistas.
Para la deportista, la clave está en comprender que una carrera profesional y el deporte pueden desarrollarse de manera paralela.
“Muchas personas creen que tienen que escoger entre una carrera profesional y el deporte, pero ambas metas pueden desarrollarse si existe esfuerzo, constancia y una buena administración del tiempo”, sostiene Zárate.
Asimismo, destacó la importancia del respaldo de instituciones y empresas para que los deportistas puedan continuar entrenando y representando al país.
Carlos Miguel Barbarán Villegas, presidente de la Asociación Deportiva Real Chess Club, destacó que Flor de María Zárate cuenta con más de 20 años de trayectoria y es considerada una de las ajedrecistas más fuertes del norte del país.

Barbarán también resaltó que la práctica del ajedrez va más allá de la competencia deportiva, pues contribuye al desarrollo de capacidades como el análisis, la concentración, la toma de decisiones y la responsabilidad, habilidades que pueden ser aplicadas tanto en la vida académica como profesional.

La historia de Flor de María Zárate refleja que el deporte y el desarrollo profesional no son caminos excluyentes. Su experiencia demuestra que, con disciplina, perseverancia y organización, es posible continuar persiguiendo los sueños deportivos incluso cuando la vida laboral ya ha comenzado.