Por: María Fernanda Fernández
El Ministerio Público dispuso archivar la investigación por el presunto delito de homicidio culposo en el caso de la alférez de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), Ashley Vargas, tras concluir que el accidente aéreo que le costó la vida fue consecuencia de un error humano durante una maniobra de vuelo.
La decisión fiscal se sustenta en un informe técnico elaborado por la Fuerza Aérea del Perú, el protocolo de necropsia y diversos peritajes que determinaron que la aeronave perdió el control en pleno vuelo antes de precipitarse al mar frente a las costas de Paracas, en la región Ica.
Como parte de la investigación, la Fiscalía revisó diez tomos de documentación y contrató a un investigador aeronáutico independiente para reconstruir las circunstancias del accidente.
Las pericias toxicológicas descartaron la presencia de alcohol o drogas en la piloto. Asimismo, los análisis realizados al fuselaje concluyeron que la aeronave no presentó fallas mecánicas, explosiones, incendios en vuelo ni desperfectos en el sistema de eyección.
El informe de necropsia estableció que la destrucción del avión fue producto del impacto de alta energía contra la superficie del mar.
De acuerdo con el informe pericial, el siniestro ocurrió mientras Ashley Vargas ejecutaba una maniobra de alto desempeño a baja altura que no estaba contemplada dentro del entrenamiento programado para esa jornada.
El expediente también recoge la declaración de un compañero de vuelo, quien afirmó que días antes la oficial le consultó sobre la ejecución de la técnica de vuelo invertido, una maniobra que consiste en girar la aeronave 180 grados sobre su eje longitudinal.
Además, mandos del Grupo Aéreo N.° 51 recordaron que durante las operaciones está prohibido el uso de teléfonos celulares, cámaras GoPro u otros dispositivos electrónicos en la cabina.
Pese a las conclusiones del Ministerio Público, los familiares de la alférez Ashley Vargas anunciaron que presentarán una apelación contra la resolución.
La defensa sostiene que no existen registros audiovisuales que permitan confirmar de manera directa que la piloto realizó la maniobra descrita en el informe técnico, por lo que consideran que aún existen aspectos por esclarecer en la investigación.