Por: Redacción TopNews
La preparación ante la actividad sísmica requiere una evaluación constante de las condiciones de seguridad dentro de los hogares. Más allá de contar con planes de evacuación o herramientas de respuesta inmediata, la resistencia de la propia infraestructura y la adecuada disposición de los objetos internos constituyen factores fundamentales para reducir la vulnerabilidad de los habitantes durante un movimiento telúrico. Identificar los puntos débiles de una construcción de manera oportuna permite aplicar medidas correctivas antes de que se presente un evento de gran magnitud.
El ingeniero civil Henry Chipana, decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Católica de Trujillo, señala que existen anomalías en las edificaciones que suelen ser normalizadas por las familias, pero que representan factores de riesgo reales para la estabilidad del inmueble. El especialista advierte que la detección temprana de estas fallas es el primer paso para ejecutar un plan de reforzamiento eficiente y seguro.

Para realizar una inspección preventiva básica en el hogar, es necesario observar detenidamente el estado de los elementos de soporte y los materiales empleados en la construcción. Los principales signos de alarma aparecen en forma de fisuras y grietas diagonales o en forma de "X" en las columnas y los muros de carga, lo que evidencia que la estructura ha sufrido tensiones.
Asimismo, la humedad estructural constante u óxido visible en los componentes de concreto armado debilita el acero interno, disminuyendo su capacidad de resistencia. A estos factores se suma el uso inadecuado de materiales, como el ladrillo pandereta en paredes que cumplen funciones portantes, y las deficiencias en la configuración de la planta baja, común en edificaciones con primeros pisos abiertos destinados a cocheras o locales comerciales que sostienen niveles superiores más pesados sin contar con suficientes paredes de apoyo.
Frente a estos escenarios, se recomienda evitar soluciones superficiales como cubrir las rajaduras con pintura o tarrajeo sin determinar primero la causa del problema, ya que esto solo oculta un daño mayor. El procedimiento correcto exige solicitar una inspección profesional a cargo de un ingeniero civil antes de realizar cualquier modificación, ampliación o reparación en la vivienda. En el caso de las filtraciones, se debe corregir la fuga de agua, limpiar el acero afectado por la corrosión y aplicar los productos técnicos normados para recuperar la solidez del concreto.

Complementariamente, la prevención en el interior de la vivienda abarca la mitigación de riesgos no estructurales. Esto incluye el anclaje obligatorio de mobiliario alto y objetos pesados, como vitrinas, repisas, roperos o televisores, para evitar que se vuelquen y bloqueen los accesos durante el movimiento. Finalmente, resulta indispensable mantener libres de obstáculos los pasadizos y rutas de escape, identificar con precisión las zonas seguras internas y organizar de forma periódica simulacros de evacuación con todos los miembros de la familia.