Por: Redacción TopNews
La gobernadora del estado de Alabama, Kay Ivey, decidió conmutar la pena de muerte de Charles “Sonny” Burton, un hombre de 75 años que estaba a punto de ser ejecutado por un asesinato ocurrido durante un robo en 1991, pese a que no fue quien disparó a la víctima.
El caso se remonta al 16 de agosto de ese año, cuando Burton y otros cinco hombres participaron en el asalto a una tienda AutoZone en Talladega. Durante el atraco, el cliente Doug Battle ingresó al establecimiento y fue baleado por la espalda por Derrick DeBruce. De acuerdo con los registros judiciales, Burton ya había salido del local cuando ocurrió el ataque, hecho que incluso fue reconocido por los fiscales. Sin embargo, la legislación estatal permitió que fuera condenado a muerte bajo la figura de responsabilidad compartida en delitos graves.
La ejecución del condenado estaba programada para realizarse mediante inhalación de gas nitrógeno. No obstante, Ivey resolvió modificar la sanción a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. “No puedo proceder con la conciencia tranquila a la ejecución del señor Burton en circunstancias tan desiguales”, señaló la gobernadora.
“Creo que sería injusto que se ejecutara a uno de los participantes en este crimen y no al que apretó el gatillo”.
La decisión también generó reacciones encontradas. El fiscal general de Alabama, Steve Marshall, cuestionó la medida y sostuvo: “Nunca ha habido ninguna duda de que Sonny Burton tiene las manos manchadas con la sangre de Douglas Battle”. En contraste, Burton —quien actualmente se encuentra en silla de ruedas por problemas de salud— reconoció su participación en el robo y expresó arrepentimiento.