Por: Redacción Top News
El espectáculo en el Super Bowl LX dejó de ser solo entretenimiento para transformarse en una declaración de identidad. Bad Bunny apostó por un montaje cargado de referencias a sus raíces y a la experiencia latinoamericana. El cantante, ofreció un recorrido musical que encendió el estadio y trasladó al público a paisajes caribeños.

Godofredo A. Vásquez/AP
La escenografía no fue casual: escenas de barrio, elementos tradicionales y estampas cotidianas marcaron el hilo conductor de la presentación. Desde símbolos vinculados a la vida diaria en Puerto Rico hasta referencias más amplias a la cultura regional, el show se sintió como una fiesta latina.
Uno de los momentos más comentados llegó cuando interpretó una canción asociada a los problemas eléctricos de la isla en la que creció, elevando la carga simbólica del espectáculo. Además, obsequió su Grammy a un niño que fue detenido por el ICE.

Por otro lado, el presidente Donald Trump cuestionó públicamente el contenido y el idioma utilizado durante el show, calificándolo de inapropiado. Sin embargo, la actuación reafirmó la influencia global del intérprete, quien decidió mantenerse fiel a su lengua y a su esencia.